Margarita Dittborn, novena invitada, nos hace creer que no existe un idioma para comprender una fotografía. Son rastros inesperados, ejecutados con cariño e inteligencia, un relato compuesto de humanismo y ciencia ficción que no necesita de presupuestos astronómicos para inquietar y emocionar. La voz de su trabajo es capaz de decir cosas por debajo de las propias palabras del autor. Su linaje es ilustre, siempre demostrando un fino olfato para crear historias sutiles y de fuerte colorido lírico.
Sus imágenes abandonan la oscuridad del barroco; formas, personajes, obsesiones y comida, apelan al estómago y al corazón. Es un lenguaje nuevo, que brota de signos que cambian, bajo un código oculto por descubrir. Una obra reveladora de piezas que encajan. Una joie de vivre y el sutil muestrario pop.
~








