Hace rato que la ropa interior cobró vida propia. Los blancos, negros y beiges, son sólo una alternativa más en medio de la variedad de colores que hoy disponemos. Siempre es una grata sorpresa encontrarse con que, lo que no siempre se ve, tiene un diseño y personalidad propia. Lo detalles importan demasiado. Andar con un encaje verde, un estampado gris marengo debajo de la ropa, es como saber un secreto que, al recordarlo, nos hace sonreír por dentro.
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