Los beneficios de los sucedáneos
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Por @flaviaflavor el
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Los que me conocen saben que me gusta comer bien y también, saben que el año pasado descubrí lo difícil que es comer para aquellos que son diabéticos, celíacos o intolerantes a la lactosa.
A fin de año tuve la mala suerte de caer enferma y debido a la fuerza de la salud, tuve que restringir mi alimentación a un muy escueto grupo de alimentos, ya que todo o casi todo lo que me gustaba comer, tenía al menos una cosa que podía ser fatal.
Por casi dos meses, fui parte obligada de estos tres grupos y debo reconocer que acostumbrarme a este ritmo de vida no fue tarea fácil. Cada vez que salía debía preguntar por los ingredientes de sus panes, pasteles y cafés, lo que terminó por convertirme en una especie de bicho raro para los restaurantes y los supermercados que visitaba.
A simple vista creí que no podría durar más de dos semanas con esta rutina “fome”. Tenía que hacer algo para no sufrir. Tomé la iniciativa de investigar sobre sucedáneos que podían utilizarse para cocinar durante mis días de licencia en casa. Así fue como descubrí la leche de almendras, la de arroz y la planta de Estevia.
Conversando con muchas personas que tenían estas enfermedades, me contaron que existían formas de comer como alguien lo hace regularmente, aunque debía estar dispuesta a pagar su valor más elevado que el de productos de la media.
Primero, me contaron de la leche de almendras y su rica concentración de calcio, magnesio y potasio, que la hace muy recomendable para deportistas y embarazadas que sufren de calambres y cuadros de fatiga.
Una alternativa a esta leche, es la que se puede hacer en casa con el arroz. Además de ser muy barato y fácil, también es ideal para regularizar el proceso digestivo y para aquellos que sufren de reflujo.
La planta de Estevia es una excelente alternativa para quienes son diabéticos, ya que tiene acción hipo glicémica, lo que permite una mejora de la circulación pancreática, y la disminución en la ansiedad por dulces.
Aunque el tiempo de convalecencia ya terminó y no necesito seguir comiendo de esta forma, su gran listado de beneficios y el cambio favorable que tuvieron en mi salud me convencieron para seguir consumiéndolos. Me acostumbré a comer de esta forma y casi sin sal, aunque todo lo que compramos – incluso los yogurts – incorporan una cuota salada, además de cientos de químicos.
Fotografía vía http://www.kittiesandcake.tumblr.com
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